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Entrevista a D. Jaime Carvajal

enero 29, 2010

Managing Director de Advent Internacional y Presidente de su filial española, Presidente de Ericsson España y Asea Brown Boveri, S.A.

Desde su perspectiva como buen conocedor de diversos sectores (capital riesgo, banca, automoción, tecnológico, … ), ¿cuáles cree que saldrán a flote en primer lugar? ¿Cree que incluso pueden salir reforzadas de la misma?

Normalmente debieran ser las empresas de bienes de consumo las primeras en empezar a crecer y las de bienes de equipo las últimas en sentir la recuperación. Ahora bien, en la situación actual hay otro factor fundamental y es la distinta evolución de la economía española respecto a otros países europeos.

Los sectores y las empresas más exportadoras se van a beneficiar pronto de la mejor evolución en el resto de Europa, mientras que aquellas más dependientes del mercado doméstico, lo van a pasar peor dado el estancamiento previsible de nuestra economía. Por otra parte, en grandes crisis como la actual se va a producir un cambio estructural profundo en muchos sectores pues están desapareciendo muchas empresas -las más débiles- mientras que las que sobrevivan deberán salir reforzadas, con estructuras más ligeras y con una orientación hacia el exterior más fuerte. Por ello el secreto en los momentos actuales es sobrevivir tomando todas las medidas necesarias, por duras que resulten, para lograrlo.

¿Qué factores deberían fortalecer las organizaciones españolas para acelerar la recuperación económica y empresarial?

Si por “organizaciones españolas” se entienden, el Gobierno, el Parlamento, los Gobiernos Autonómicos, los partidos políticos, las agrupaciones sindicales y empresariales, creo que es responsabilidad de todos procurar mejorar el marco general en el que se desarrolla la actividad de las empresas. Ello comprende muchas cosas pero, sobre todo, el funcionamiento normal del mercado bancario y financiero, un nuevo marco laboral que, permitiendo una mayor estabilidad del empleo, incentive a las empresas a la contratación de trabajadores y la recuperación de la credibilidad exterior de la economía española. España tiene serios problemas económicos pero no puede ser uno de los “países enfermos” de Europa pues tenemos muchísimas cosas a nuestro favor, como una clase empresarial de primera, una mano de obra cualificada, uno de los sistemas bancarios más eficiente en Europa, grandes empresas que se han colocado en la cabeza de sus sectores respectivos en el mundo, una deuda pública todavía en niveles acumulados más que razonable…… Por ello, lo que resulta esencial es conseguir que el prestigio de nuestro país y de su economía vuelva a las cotas anteriores, de las que nunca debió bajar.

¿Deben las organizaciones aprovechar mejor las oportunidades que nos presenta el contexto internacional?

La empresa española ha realizado en los últimos veinte años un enorme esfuerzo de internalización. Y no solo me refiero a las grandes compañías sino también a numerosas empresas medias. Este esfuerzo ha ido dirigido en especial a Iberoamérica, que presenta unas perspectivas interesantes de crecimiento, y a algunos países europeos, sobre todo el Reino Unido. Nuestra presencia en los Estados Unidos, todavía el mayor mercado del mundo, es muy insuficiente a pesar de los esfuerzos recientes en algunos sectores como la banca, el sector energético o el de las infraestructuras. Finalmente el gran polo de crecimiento actual y futuro en el mundo, Asia, es una zona en la que la empresa española ha hecho todavía, salvo alguna excepción, muy pocas inversiones. Asia es, por tanto, la gran asignatura pendiente y la región que presenta un mayor atractivo para expansión internacional de la empresa española.

Por último, y aunque sea el tema principal de la mesa de Presidentes, ¿puede adelantarnos unas pinceladas sobre cómo ve usted a España como país y a sus organizaciones en 2015?

¡Depende!. Efectivamente el “futuro no está escrito” y todo depende de lo que hagan los españoles y especialmente quienes tienen mayor responsabilidad, empezando por el Gobierno. Si hacemos una simple extrapolación de la tendencia actual el panorama no es muy halagüeño pues resulta probable que dentro de cinco años la economía española se encuentre en medio de una fase de crecimiento bajo mientras intenta corregir los grandes desequilibrios que sufre actualmente como son el déficit público, el déficit exterior, el excesivo endeudamiento de las familias, y la pérdida de productividad. Todo esto es corregible y sin duda se terminará corrigiendo. La cuestión es cuánto tiempo va a durar el período de ajuste y eso depende de todos los que tienen responsabilidades tanto en el sector público como en el privado.

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