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Entrevista a D. Pácido Fajardo

enero 29, 2010

D. Plácido Fajardo, Socio de LEADERS TRUST INTERNATIONAL

En estos momentos duros que estamos viviendo y de tanta preocupación para los directivos, ¿se ha dejado en un segundo plano la gestión del talento?

La gestión y el desarrollo del talento son propios de organizaciones que piensan a largo plazo y demuestran una visión estratégica. Planifican sus necesidades futuras de talento al igual que sus necesidades de inversión, por ejemplo. Los momentos de crisis profunda generan, en cambio, una preocupación mayor por lo táctico, lo operativo, las medidas rápidas de gestión agresiva de los costes para asegurar la subsistencia. Esto ocurre y es hasta cierto punto comprensible, aunque llevado al extremo es peligroso, pues puede hipotecar el futuro.

Gran parte de las empresas españolas ha asumido en los últimos dos años, reestructuraciones más o menos importantes, ¿cómo puede afectar esto en la pérdida del talento y en la fidelización del empleado a medio/largo plazo?

Las restructuraciones son necesarias para adaptar a las empresas a las circunstancias del mercado y del entorno socio-económico. La manera de hacer la restructuración, cuando conlleva una salida imprescindible de empleados, es muy importante. Lo ideal sería primar el talento como criterio de permanencia frente a las salidas masivas. Esto es difícil en una legislación que prioriza ante todo el acuerdo social, que no suele ser posible salvo que se contemplen criterios de salida igualitarios, no diferenciadores. Una de las consecuencias negativas es la desmotivación de quienes sienten que deberían ser tratados de manera diferente, ya sea en virtud de su contribución o de su talento. A medio-largo plazo esto no favorece, desde luego, la generación de compromiso del empleado de talento.

¿Cree que la crisis actual ha enriquecido (no en el aspecto económico) de alguna forma al directivo español? O lo que es lo mismo, ¿el directivo español se ha visto fortalecido de alguna forma, gracias a la crisis?

Una vieja frase dice “lo que no me mata me hace más fuerte”. Superar grandes reveses en la vida suele ser un ejercicio de aprendizaje indudable. Nunca antes habíamos hablado tanto de la “resiliencia”, esa capacidad de sobreponerse a la adversidad después de haber librado una dura batalla contra ella. Hoy, en mayor o menor medida, todos nos hemos visto afectados por situaciones desfavorables. Estoy seguro de que muchos directivos han crecido o están creciendo como profesionales y también como personas, al experimentar vivencias como las que nos ha traído esta descomunal crisis.

Aunque este será el tema principal de su ponencia, ¿nos podría adelantar cuáles cree que serán las competencias del directivo en 2015?

Hay algunas tendencias comunes en las preferencias requeridas por nuestros clientes, mirando al futuro. Por citar algunas, podríamos indicar la dimensión internacional o global en la gestión del negocio; la diversidad, en un amplio sentido -cultural, de género, etc.; la variedad en la carrera profesional (experiencia multisectorial o/y multifuncional); la capacidad de liderazgo basado en valores como la integridad y la ética, capaz de transmitir visión e ilusión; el pragmatismo y, acorde con los tiempos, la resiliencia, o capacidad para enfrentarse a situaciones difíciles y superarlas.

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